dimarts, 6 de gener de 2009

Palabras/Pájaros.



Lo que sirve para las palabras, puede no servir para las cosas. El hecho de que dos frases contradictorias entre sí no puedan ser ambas ciertas no significa que los términos opuestos no existan. La palabra no es la cosa; palabra y objeto tienen cada uno su propio camino, su propio modo. Es cierto que una ciudad está compuesta de piedra, barro y madera; también es cierto que una ciudad está compuesta de gente. Estas frases no se excluyen mutuamente en absoluto. Es cierto que el movimiento del pájaro y el soplido del viento hacen caer una pluma; es cierto que, al encontrar esa pluma en mi camino, entiendo que ha caído para mí. Estas palabras se niegan en parte unas a otras. Es cierto que todo cuanto existe debe ser como es, y que nada es obra de la fantasía sobre el vacío; es cierto que todo existe y es cierto que nada existe. Estas palabras se contradicen unas a otras totalmente. El mundo de nuestra existencia es el tejido que las mantiene juntas al tiempo que las mantiene separadas. El mundo es el puente entre las paredes de un desfiladero, entre las orillas de un río que corre por el fondo de un precipicio, y las palabras son los pájaros que vuelan de un lado a otro sin cesar. No pueden estar en dos lugares al mismo tiempo, pero pueden salvar el abismo y regresar. La persona necesita toda su vida para cruzar el puente hasta el otro extremo. En cambio, los pájaros vuelan de un lado al otro del precipicio, trinando y hablando mientras van y vienen.


K. LE GUIN Ursula
El eterno regreso a casa

1 comentari:

  1. Las palabras que cruzan de un lado a otro acaban por confundir a las personas que cruzan el puente, y son más vistosas que estas.

    Y por lo mismo que pone ahí fue por lo que Gorgias dijo que el ser no puede ser comunicado.


    Cuídate, y escribe.

    Te quiero.

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