dijous, 25 de juny de 2009

Egoísmo

Te quiero, y no me importa si no lo compartes. Te prometí una infinidad de tequieros como regalo y aún no he terminado, también faltan los besos y las canciones que ya no te escribo. Y debería tapar esos agujeros que tengo en los brazos de tus abrazos que ya no recibo. Y saldar la deuda es lo único que me queda, no dejaste más de ti en el colchón, y la cama se ha quedado tan fría que hasta hiela por las noches. La vida es así: invita al invierno en pleno agosto, el olvido se acomoda en el sofá y la casa se llena de soledad. Pero, ¿sabes qué? Voy a invertir la suerte de este juego invirtiendo llantos en sonrisas y cambiando los problemas por fortuna de cuando era tu mitad. Que aún queda tiempo para soñar.