divendres, 26 de febrer de 2010

Hamor... en 223 palabras, restauración de un corazón.

Buenos días. Me han dicho que aquí restauran corazones, así que le he traído el mío y la predisposición para explicarle mi caso si es necesario. Sé que debí venir cuando comenzó a quebrarse, pero se rompió antes de lo esperado. Verá, el caso es que me rompieron el corazón y, después, esperanza y orgullo lo pisotearon hasta dejarlo así. Dígame, por favor, que tiene arreglo. Pues quisiera ser capaz de volver a colorear sombras, gritar de felicidad, dejar de escribir amor con hache, inventar mundos, matar monstruos, crear safaris en el parque y ser nube con la mente... seguro que se me ocurrirían más cosas si pudiese amar. ¿Cree usted que una vez restaurado volveré a tener el corazón tan rojo? ¿Cree que se tornará de mimbre? De este modo no volvería a decir que tengo el corazón a punto de estallar. Con suerte, una vez reparado el mal, cuando vuelva a casa y abra la cajita donde guardo el corazón, me lo habrán robado otra vez. Tal vez necesite terapia de choque contra el dolor cuando me lo arranque. Pero tome, aquí tiene, ¿cómo lo ve? Lo sé, está en un estado lamentable. Mientras se ocupa de él llevaré uno de cartón piedra. Volveré a por el mío mañana. Gracias por su atención.

Nits plagades d'amar.

Les nits amb tu haurien de ser més sovint, travessant carrers a la llum dels fanals, buscant de nou aquella gran lluna que vam veure fa temps, cercant un mar que no trobarem sense un canvi d'escenari. Ens lliguem les mans i sense adonar-nos-en ja s'han trobat els llavis, i les mirades busquen intencions noves. Tot plegat comença a sonar especial, molt més del que ho era abans. I llavors somiem que això podria ser constant, que podriem fer molt més, i ens estimem, i prenem paciència, i ens seguim estimant, ens seguim estimant.

I el món, que segueixi girant, nosaltres seguirem igual.