dimarts, 21 de juny de 2011

Hasta que lo logre o la muerte me diga basta

Busqué por mares y montañas, en lo más profundo de océanos y volcanes. Registré casa por casa, cajón por cajón, bajo la alfombra e incluso sobre las aspas de cada ventilador. Resolví mil enigmas por cada pista que pudieran darme y busqué en lo más hondo que conozco de tu interior. Rebusqué en el brillo apagado de tus ojos, entre el enredo de tus dedos y tu pelo enmarañado. Nunca me había esforzado tanto por encontrar algo, y aún ahora no lo he logrado, ni sobrevolando el mundo entero ni adentrándome en las más oscuras y profundas cavernas. Cuando empiezo a pensar que tal vez no exista, me miro en el espejo y pienso que debo terminar lo que empecé aunque muera en mi intento. Quizá me queden las nubes o deba perseguir gotas de lluvia hasta el principio del arco iris. O tal vez olvidara levantar alguna piedra sin darme cuenta y se esconda ahí, bajo una diminuta piedra de río. Quizá incluso tenga que viajar en el tiempo, dios no lo quiera. Pero no pararé de buscar, porque es lo único que merece la pena encontrar. Así que sonríe, sólo necesito eso.

Que encuentre tu felicidad depende de ello.

dilluns, 20 de juny de 2011

Le dernier adieu

Esto es el final, el último adiós. Para que lo entiendas, cariño: no volveremos a tocar el sol ni a colgarnos de la luna, ni un solo dia y ni una sola noche más, eso se acabó. Tampoco veremos más las estrellas desde aquí, y dejaremos de ser nubes, no nos dejaremos llevar más por el viento ni volveremos a hacer llover cada vez que tengamos que superar un gran cañón, los acantilados y las películas de terror ya no son para mí. Los colores me los llevo, tendré que pintarle los ojos a un nuevo amor algún día, así que los necesitaré. Y mientras tanto puedo maquillarme las tristezas de alegrías para que no se note tanto que te quiero aunque te diga c'est fini, mon amour.

Quién me iba a mí a decir que mi pesadilla ibas a ser tú.

divendres, 27 d’agost de 2010

Teoría sobre el Amor y el Capitán Garfio

¿Sabes qué es perderte en su mirada? ¿En el movimiento de sus curvas al moverse? ¿Obsesionarte con su boca y pensar que tal vez sus labios suspiran por ti? Saber que es tan cierto como mentira te destroza, y estás en el cielo. Sí, estás en el cielo. En una nube. De algodón. Frágil. Y puede romperse en cualquier instante, pero tú estás bien. Y te pierdes en la brisa de su respiración. Y te preguntas si tal vez moriría contigo algún día, si por alguna casualidad piensa en ti como tú piensas en ella y te desea tanto como quisieras. Te obsesiona, te pierde, te enamora, te gusta, te destroza, te enrosca y te suelta. Y todo te da vueltas. ¿Sabes qué es extender los brazos y empezar a girar hasta que te sientes mareado, aturdido y extrañado, y a su vez la sensación en fantástica? ¿Lo sabes? El amor es así, es como un aire fresco que de pronto es ventisca y te tumba.

Yo me perdí. Sí, me perdí en sus curvas, entre sus caderas, en sus labios y sus manos, en sus pupilas… me perdí en ella y no volví. Aún no he vuelto. Y si me preguntas, no quiero volver. Quiero seguir perdiéndome en ella, y si esto me obsesiona, golpéame, con la mano abierta y los dedos extendidos, rígidos, como si me golpeara una tabla de madera. Y si esto me hace amarte más, bésame, abrázame, ámame, tócame, desgárrame de amor y arráncame ese pedazo de corazón que te pertenece.

Pero sigo en esa nube, y se abren boquetes, como las nubes del País de Nunca Jamás cuando Capitán Garfio busca a Peter Pan. Aquí me tienes, Garfio, ¿quién eres esta vez? ¿Por qué hacerme caer de la nube, golpearme, odiarme y envidiarme? ¡Ama, ama, ama y ensancha el alma! Aquí me tienes pirata del amor, ladrón y saqueador de sentimientos, pero a mí no me robarás los míos. Yo los ofrezco, yo los regalo, pero no a aquel que pudre el corazón por entender de sucios amores. Ven a buscarme, atrápame si puedes. ¡Te espero Garfio, te espero Capitán Hook! Te espero pero no me atraparás jamás.

Así tiento a la suerte, y te sigo buscando mientras el desamor me persigue. No me hablen de desamores ni engaños, que yo los viví y los conozco más que a mí. Y me importa un cojón lo que piensen si tengo yo sus pechos, sí, sus pechos, conozco sus secretos, también conozco sus labios a la perfección, sé dónde rozar para que me ame, y sé vivirla más y mejor que cualquiera. Sé más de ella que vosotros, y sé de vosotros que no la merecéis. Ni tú, ni él, ni siquiera yo merezco tal cosa. Es Amor, ella es Amor, con mayúsculas, y debería decir, en realidad, AMOR.

Aquí estoy. Sigo esperando al hurtador de amores, y aún no me ha alcanzado. Mientras tanto ella me moja el corazón, me vicia, crujen los besos, tiritan los huesos, tus manos y mis manos, nos enganchamos, nos mojamos el corazón, sólo es un instante. Y él no llega, mejor así, que no me coja, porque si me atrapa serás suya, suficiente para hacerme enloquecer de envidia. Ya envidio el aire que respiras, y me gusta tan poco que lleves ropa como a ti que la lleve yo. Y ya estoy loca. Con tus dedos tentando en la comisura de los labios, la respiración cerca de sentirla mía… y seguimos mojando el corazón mientras huimos del desastre.

Y aunque se acerca y nos roza. No nos alcanza el Capitán.

divendres, 23 d’abril de 2010

La mecánica del Corazón

Te recuerdan las normas para sobrevivir, te las recuerdan cada día y te las repites tratando de interiorizar esas palabras que a veces te gustaría que dejasen de existir, pero prácticamente las llevas grabadas a fuego en la mente, te convenciste de ello hace tanto... y las recitas una vez más:

“Uno: no toques las agujas.
Dos: domina tu cólera.
Tres: no te enamores NUNCA.

La mecánica de mi corazón depende de ello.”

Y entonces piensas que hay cosas imposibles, ¿cómo podrías no tocar las agujas cuando te arde el corazón? El corazón arde por cólera o por amor, ¿cómo controlarás todo eso para que no se rompa la línea que has trazado para sobrevivir? Yo no puedo pedirte que me ames, pero no puedo decirte que no lo hagas, pues te quiero con toda mi alma, con o sin normas, no importa si no hay aire para respirar, yo no me iré jamás. Pero cuando me lanzas un tequiero al cielo y yo lo cazo al vuelo, siempre con el corazón, soy capaz de ver las normas reales, aquellas que creamos nosotras mismas para sobrevivir a nuestra manera. Con ellas podremos emprender nuestro viaje sin los planes hechos, allí donde guardamos nuestro cariño y secreto, y para coger aliento y llegar hasta el final, necesitas amar y gritar al prójimo amado que sin él no vivirías. Cojamos aire, y dictemos nuestras propias normas:

“Uno: toca las agujas del corazón y para las del tiempo.
Dos: domina tu cólera pero no la encarceles en silencios.

Tres: enamórate, pase lo que pase, enamórate y AMA PLENAMENTE.

La mecánica de nuestro corazón depende de ello.”

Sentencio a muerte la antigua normativa de tu corazón y doy vida a nuestra esperanza. ¿Y tú qué sentenciarás? Dime tú qué harás. Si sentencias como yo, bésame ahora mismo y no me dejes decir ni una palabra más, que las palabras sobran y nos falta el roce de la piel.

divendres, 26 de febrer de 2010

Hamor... en 223 palabras, restauración de un corazón.

Buenos días. Me han dicho que aquí restauran corazones, así que le he traído el mío y la predisposición para explicarle mi caso si es necesario. Sé que debí venir cuando comenzó a quebrarse, pero se rompió antes de lo esperado. Verá, el caso es que me rompieron el corazón y, después, esperanza y orgullo lo pisotearon hasta dejarlo así. Dígame, por favor, que tiene arreglo. Pues quisiera ser capaz de volver a colorear sombras, gritar de felicidad, dejar de escribir amor con hache, inventar mundos, matar monstruos, crear safaris en el parque y ser nube con la mente... seguro que se me ocurrirían más cosas si pudiese amar. ¿Cree usted que una vez restaurado volveré a tener el corazón tan rojo? ¿Cree que se tornará de mimbre? De este modo no volvería a decir que tengo el corazón a punto de estallar. Con suerte, una vez reparado el mal, cuando vuelva a casa y abra la cajita donde guardo el corazón, me lo habrán robado otra vez. Tal vez necesite terapia de choque contra el dolor cuando me lo arranque. Pero tome, aquí tiene, ¿cómo lo ve? Lo sé, está en un estado lamentable. Mientras se ocupa de él llevaré uno de cartón piedra. Volveré a por el mío mañana. Gracias por su atención.