dijous, 15 d’octubre del 2009

Siempre a gran velocidad.

Ella corría, nunca le enseñaron a andar. Ella vive a gran velocidad, no espera ni desespera, no se detiene ni camina. Ella arroja y arrastra, todo a su paso o nada a su lado, no conoce las esquinas dónde esperan las coincidencias, no sabe de casualidad. Ella elige la soledad para salir corriendo otra vez, siempre a gran velocidad. Pero algo salió mal, algo salió mal. Se enamoró de una muñeca diferente a todas las demás, niña de dulzura oculta y crueldad a flor de piel. Qué importa ya, qué importa ya si ella no volverá. Descubrió en su amor los mil rincones del cariño y el dolor, lo bueno y lo malo, dificultades en presente y pasado, verbo amar en pluscuamperfecto amplificado. Pero desapareció, su amada se esfumó y ella la buscó. La buscó entre la vida y la muerte, corriendo, siguió corriendo. Qué importa ya, qué importa ya si ella no volverá. Y aún la busca a gran velocidad, sin esperar, sin aguardar en las esquinas de la casualidad, sin parar en ningún lugar, sigue buscando a gran velocidad. Siempre a gran velocidad.

Qué importa ya, qué importa ya si ella no volverá.

dimarts, 25 d’agost del 2009

La historia de mi vida en tal vez.

Nací para los días de lluvia, nunca me gustó el sol. Nací para el frío de otoño, el verano nunca fue para mí. Tal vez sea porque nací en un frío día lluvioso de otoño y por eso no me gusta el calor ni la multitud del verano, tampoco los días de sol. Tal vez también sea por eso que me gustan las calles vacías, el sonido de la lluvia contra el suelo, el olor a hojas mojadas y el aroma de madera húmeda. Tal vez sea por eso que no me gusta la gente, que no me consideran normal, tal vez ni decente. Tal vez nacer de noche ha influenciado en mi tendencia por la vida nocturna o a la comodidad del silencio de la noche, además de mi afán por maullar como los gatos del vecino que vivían más de noche que de día. Duermo hecha un ovillo, como si tuviese que alcanzarme el frío invernal en pleno agosto o algo que proteger en mis entrañas. Antes dije que maullaba como los gatos del vecino, quizá me parezca a ellos, que les gusta la noche y disgusta la gente, adoran la independencia y no necesitan ayuda para nada. Apuesto lo que sea que si ahora maullo me saldrán bigotes, ¡y hasta ronroneo de felicidad! Tal vez porque nací un 28 de octubre y soy escorpio, mi segundo padre me llevó de excursión para levantar una piedra que ocultaba algunos invertebrados de cola arqueada y aguja venenosa. Quizá esta aversión creada hacia los escorpiones provocó automáticamente un odio irracional hacia el signo del zodíaco chino de 1989, la serpiente. Cambié mucho de escuela, por eso no tengo amigos de infancia ni he conservado ninguno mucho tiempo. Ahora me aferro a ellos como si mi vida fuera en ello. Siempre quise una explicación por mi amor al arte, especialmente cuando debo exprimirlo. Tal vez un padre fotógrafo y una tía dibujante tengan algo que ver, tal vez todo sea por cuestión de genes y astros. Aunque, también, tal vez, nada de esto tenga importancia. Y, una vez más, me desentiendo de las explicaciones y porqués en mi vida.

Aquello que haces, aquello que hago

Que vives, que das, que tomas, que ganas, que pierdes, que esperas, que quieres, que amas, que buscas, que confudes e infundes temor. Eso me dices, eso me dicen, y qué más me da. Yo te vivo en las nubes, te doy alas para venirte conmigo, te tomo la palabra, te gano la partida, me pierdo en tu mirada, te espero en cualquier estación, te quiero besar, te amo en futuras cifras infinitas, te busco rincones donde soñar, me confundes con felicidad y me infundes temor de no empezar. Inventaré caminos paralelos donde todo vaya bien, buscaré senderos donde perdernos otra vez, encontraré los frenos por si quieres bajar en la almohada, dormiré en tus ojos esperando el amanecer y te haré volar entre nubes de colores dibujadas con los dedos. Y si no lo quieres para mañana dímelo, y si no me quieres con el tiempo dímelo, recuérdame que no son buenos tiempos para los soñadores y volaré todo este mundo creado expresamente para ti.

Amor de sueños

Das vida, das muerte, sin querer siembras tu encanto en rincones recónditos de corazón. Y así surge, así surge el amor. Amor falso, amor verdadero, amor de juguete, amor de carne y hueso, amor dulce, amor amargo, sea cual sea todos empiezan del mismo modo: amor. No esperas nada, no sabes nada, me observas con naturalidad y yo te deseo con desespero, te deseo con esperanza y desesperanza por igual, equivalencia fatal. ¿Qué hago? ¿Qué busco? ¿Qué pretendo? ¿Qué espero? Te amo sin palabras, te amo sin tacto ni labia. Enmudezco, me ciego, quedo maniatada y espero, aguardo a la nada, hasta que me llegas entre mares faltos de fe. Y me besas, y te beso, me tocas y me abrazas, me besas y me amas, y sé que no es verdad, pronto acabará, pero hasta estonces prefiero soñar más.

Te miro

Te miro a tus espaldas, te miro de reojo, te miro de lado, te miro con disimulo, te miro de frente, te miro directamente... sea como sea, te miro, y me gusta mirarte, y admirarte y también soñarte, imaginarte a mi manera, proyectarte hacia mi mundo, iniciarte en la carrera de obstáculos del amor, del desamor, del odio y del nuevo encuentro. Te vuelvo a mirar: eres puro sentimiento encerrado en tu jaula de cristal, y piensas y no sientes, y sientes pero no lo piensas, y quieres pero no lo aceptas. Buscas y rebuscas mil excusas, y das las más absurdas. Y te miro, otra vez te miro, y sigue gustándome mirarte. Esta vez me miras tú, y no dices nada, y me sonríes y te miro, sí, aún te miro, y te sonrío, y te siento más cerca que lejos, y hasta te vivo sin que lo sepas. Arriba y abajo, miradas y manos, señales involuntarias, cariño prisionero, encanto encerrado, sentimientos en una montaña rusa, o mejor una noria que da vueltas y más vueltas como tú. Hoy te invito en mis sueños, pero mañana pagas tú la cuenta del soñador que te buscó. Te miro y te busco, te busco y te miro, soy el soñador que te buscó.